Tanto si eres un traductor interno con experiencia como si acabas de empezar tu andadura en esta profesión, una vez que te conviertas en autónomo, te enfrentarás al mismo reto: conseguir clientes. Lo peor es que, a menos que tengas unos ahorros considerables, no tienes mucho tiempo que perder. En este artículo y en el curso de Smartcat Academy que lo acompaña, te ayudaremos a llenar tu agenda en el menor tiempo posible.
He estado traduciendo aquí y allá desde aproximadamente 2007, cuando estudiaba Lenguas Modernas, pero no fue hasta 2014 cuando decidí dedicarme a tiempo completo al trabajo freelance. Pasé de no tener ningún cliente a trabajar a tiempo completo como traductora en seis meses. Lo que he aprendido durante este tiempo es lo que quiero compartir con los demás en esta publicación y durante el programa del seminario web.
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A continuación, se resumen los pasos a seguir.
1. Fija tus objetivos.
En primer lugar, pregúntate cuáles son tus objetivos al iniciar una carrera como traductor autónomo. ¿Es para ganar más dinero, tener más tiempo libre, tener más control y flexibilidad sobre tu horario o poder viajar y trabajar? ¿Cuáles son tus objetivos a corto plazo? ¿Cuáles son tus intereses y pasiones? Hazte las preguntas adecuadas para establecer un objetivo razonable (ideal pero factible) sobre dónde quieres estar profesionalmente dentro de un año.
2. Evalúa tu situación.
Con un objetivo final en mente, analiza tu situación actual: ¿qué cualificaciones tienes, cuál es tu experiencia profesional, en qué redes personales puedes apoyarte? Pregúntate si tienes todas las cualificaciones necesarias para alcanzar la meta que te has fijado y si puedes invertir en seguir estudiando en este momento. Si no es así, tal vez debas reevaluar tus objetivos en términos de plazos, área temática o nivel de ingresos.
3. Identifique su negocio
Antes de empezar a contactar con clientes, identifica qué puedes ofrecer y cómo quieres proyectarte. Piensa en lo que te hace destacar y escríbelo en 5 adjetivos. Ten en cuenta estos términos (aunque nunca utilices las palabras en sí) cuando diseñes tu CV, tarjeta de visita, sitio web, carta de presentación, etc. Ten una idea clara de todos los servicios que puedes ofrecer, en cuáles quieres centrarte y cómo quieres presentar tu negocio a los futuros clientes.
4. Desarrolla tu camino
Empieza a trazar un camino entre tu punto de partida y tu objetivo. A medida que lo desarrollas, aprovecha tus puntos fuertes. Si se te dan bien las redes sociales, quizá te interese centrarte en ellas; si eres muy sociable, quizá te interese establecer contactos en persona tanto como sea posible; y si eres muy organizado y metódico, puedes empezar a crear hojas de Excel con una lista de clientes potenciales por país. No te preocupes si te desvías de este camino, solo asegúrate de reajustar tu mapa con regularidad para no perder de vista tu objetivo.
5. Prepáralo todo.
Infórmate sobre la situación legal y fiscal que debes tener en el país en el que trabajas; asegúrate de hacer lo necesario antes de empezar a contactar con clientes. Crea una página web muy sencilla o, como mínimo, un perfil en ProZ y Translator's Café. Ofrezca sus servicios en plataformas de trabajo autónomo como Upwork, Freelance.com y Smartcat. Elabore varias versiones de su CV en diferentes idiomas. Prepare cartas de presentación: más generales para agencias, más personales y específicas para empresas privadas y clientes directos.
6. Ponte en contacto con tus contactos actuales.
No subestimes el valor de los contactos personales y el boca a boca. Haz una lista de todos tus antiguos compañeros de trabajo, contactos, amigos, etc. a los que quieras informar sobre tu negocio. Puedes dividir tus contactos en grupos y crear un mensaje personalizado para cada uno de ellos. No envíes tu CV, sino un enlace a tu sitio web o perfil. Sé abierto y sincero, diles que acabas de empezar y pídeles que pasen tus datos de contacto a cualquier persona que crean que pueda estar interesada.
7. Elaborar un plan de batalla para las agencias.
8. Cultivar los contactos con clientes privados.
Identifique sus áreas generales de interés y los tipos de organizaciones y empresas de cada área. Investigue un poco e intente enumerar 100 nombres específicos de cada tipo de organización. Anote al menos las 10 organizaciones principales de cada lista y llame directamente a cada una de ellas. Si es posible, identifique de antemano sus necesidades de traducción (por ejemplo, sitio web solo en un idioma). Personalice sus correos electrónicos para reflejar quién es el destinatario, quién es usted y por qué podrían beneficiarse de sus servicios. Haga una lista de todos los contactos y establezca un calendario para enviarles otra actualización por correo electrónico dentro de unos meses. Sea sistemático y persistente en su enfoque para contactar con los clientes. Esto le llevará mucho tiempo y energía, pero será su inversión más valiosa (esto también se aplica a las agencias).
9. Hazte visible
Presta atención a tu referencia en Google. Asegúrate de que otros sitios enlacen con el tuyo para mejorarlo. Interactúa con la comunidad online para mantenerte activo e informado. Cuando conozcas a gente nueva fuera de Internet, cuéntales a qué te dedicas, averigua a qué se dedican ellos y relaciona esto con posibles necesidades de traducción. Asegúrate de causarles una impresión positiva (una sonrisa y una tarjeta de visita). Sé visible y accesible, ten siempre en cuenta que tú eres tu mejor representante comercial y tenlo presente cuando te comuniques, tanto en línea como fuera de línea.
10. Haz que vuelvan.
Aspira a la excelencia y respeta tus compromisos. No aceptes plazos que no puedas cumplir. No trabajes por tarifas bajas para ofrecer un trabajo de baja calidad. Solo acepta proyectos con los que te sientas cómodo. Revisa siempre tu trabajo. Dos veces. Si puedes, déjalo reposar y revísalo con ojos frescos o pide a otra persona que lo revise. Pide siempre la opinión del cliente. En Smartcat, siempre se ofrece a los clientes la posibilidad de dejar sus comentarios una vez finalizado el trabajo, pero nunca está de más volver a preguntar. En resumen, ofrezca excelencia, trate bien a sus clientes, si los mantiene contentos, recomendarán sus servicios y volverán a contratarlos.
El trabajo autónomo puede ser fantástico si se hace bien, pero se necesita perseverancia para llegar a ese punto. Recuerda que tu trabajo rara vez es un fin en sí mismo, sino un medio para ayudarte a vivir la vida que deseas: ten esto siempre presente y reajusta tus objetivos profesionales para que coincidan con tus objetivos vitales. Si has decidido que quieres ser traductor autónomo, sé el mejor traductor que puedas ser y emociónate con el viaje que estás a punto de emprender. Puede que te parezca que te estás lanzando a lo más profundo, pero a menudo esa es la mejor manera de aprender a nadar.
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